Personajes sanjuaninos

En el nombre del padre

Los secretos de los Olivera: el clan más famoso de San Juan sabe cómo dejar su huella en lo mediático y lo cuenta por primera vez.
domingo, 28 de junio de 2020 · 14:55

A Ricardo “Negro” Olivera sus cuatro hijos le salieron con ganas de seguirlo. Cada uno desde lo suyo y dos en particular directamente le copiaron la profesión. Se ganaron fama en los medios como un clan que sabe cómo lograr el éxito trabajando en tándem. Quizá por eso el apellido es una especie de marca registrada en la prensa sanjuanina.

Es muy difícil no conocer a Ricardo: además de haber pasado por una amplia gama de medios,  su voz grave con una cadencia característica acompañó durante décadas en la radio local. Es un hombre de hablar pausado, con sapiencia y empatía, con y sin micrófono puesto. Antes, como estrella de Radio Ligth. Ahora, amo y señor de Radio Concepto. En el periodismo lo acompañan sus hijos Sebastián (44) y Juan Facundo (38), mientras que Julián (45) le lleva la administración de la emisora y Lisandro triunfa como cameraman y realizador en Buenos Aires, donde participó en programas bomba como Policías en Acción o Residentes.

Por lo que cuentan sus hijos, Ricardo es tan buen maestro como padre. “Cuando le conté que quería estudiar periodismo, desde ese mismo día comenzó la preparación para que yo me acostumbrara a la vida del periodista en todos los ámbitos. Por ejemplo, inventaba escenarios posibles en los que yo contaba con muy poco tiempo para realizara tareas. Me pedía que fuera a pagar boletas de casa porque supuestamente se vencían, faltando 15 minutos para el cierre de la empresa, y me decía ‘tenés que resolver vos cómo vas a llegar o pagar, si no vas mañana cortan la luz’, y para mí era como, `si no vas mañana no sale la nota´. O también me decía ‘leé ésto y contáme de qué se trata’, como para que en poco tiempo lograra relatar algo sin equivocaciones”, cuenta Sebastián.

“Comencé a trabajar con mi viejo en 2009 en Ligth, me acuerdo que la primera tarea que me dio fue organizar la agenda, transcribir a cada una de las personas a las que se les hacía entrevista en la radio. Después empecé a editar las entrevistas que hacía el equipo, a diario. Mi padre fue muy claro, me dijo ‘si vos en un año editas las entrevistas y prestas atención a los temas que se ha hablado con las personalidades y funcionarios, vas a estar al tanto de todo lo que pasa en la provincia”, recuerda Facundo.

Sello indiscutido

Para Ricardo, nacido el 7 de septiembre de 1951 en Villa Krause, el periodismo no fue su primera opción. Tras hacer el secundario en la Industrial, estudió Ingeniería en Minas y Filosofía pero no terminó. “Llegué casi a los empujones al periodismo, por ausencia de otra cosa, veía que tenía un espacio amplio para hacer”, apunta. Nadie en su familia se había dedicado a la prensa. El  vínculo más cercano fue su padre, José Faustino que empezó a trabajar en el correo siendo telegrafista y bajaba el Diario de Cuyo por sistema morse.

El joven Olivera, tras concursar entró a Radio Nacional a principios de los ’70 y dio sus primeros pasos fuertes con el retorno a la democracia. En esa emisora estuvo 46 años. A la vez empezó a trabajar en un sinfín de medios, pasando por las radios más importantes de San Juan como Sarmiento, Colón y como corresponsal de medios de Mendoza y de Buenos Aires como Ámbito Financiero. Grabó muchos comerciales para toda la zona Oeste del país de los cuales algunos aún se escuchan.

“El primero que me llevó a LV1 fue Rony Vargas y después en LV5 yo estuve al medianoche”, añora Ricardo al tiempo que resume que su época más vertiginosa fue en los ’90, con aportes radiales y gráficos. Ahora se lo puede leer en artículos con afilados comentarios, con trabajos para Tiempo de San Juan y actualmente para Diario de Cuyo.

 ¿Le gusta más hablar o escribir? “Las dos cosas me gustan mucho, además debo tener una 2.500 o 3.000 horas en televisión”. De hecho, a principios de los 2000 hizo un programa en Telesol con un nombre bien decidor: “Olivera en 30” que lo puso en pantalla con un formato innovador.

Ya lleva 5 años dándole vida a su propia radio: Concepto. La frecuencia,95.7, que es del Arzobispado y de la cual Olivera tiene licencia, tiene su estilo bien marcado, con el acento en las noticias y un estudiado repertorio musical.

En Radio Concepto, los Olivera y su equipo hacen de la suyas, con información de primera mano y primicias a las que no les falta el concienzudo análisis. Ricardo está tras todo y hace comentarios de 9.30 a 9.45, ya que Sebastián se hizo cargo del noticiero el año pasado, cuando su padre tuvo un cuadro complicado de salud.

“Tuve un tumor en el cerebelo y eso me provocó una parálisis en las cuerdas vocales. Mi médico me dijo que iba a tener una disfonía permanente pero con un gran trabajo fonoaudiológico me he recuperado bastante”, cuenta.

Ricardo ya conoce de cuarentenas: “Para esta época el año pasado ya estuve encerrado tres meses, estuve jodido un par de semanas. Era una incomodidad grande, estuve mucho tiempo mirando al techo. Si algo me enseñó eso es que no tenés tiempo de pensar mucho. No pensás que vas a morir”, reflexiona.

Ahora trabaja en la radio hasta las 10, después se sienta a escribir y luego juega al golf. Como bien lo refleja en la programación de su emisora, le gusta mucho la música y tiene varios instrumentos en su casa. Prefiere el jazz pero con la guitarra o piano toca desde folklore y música brasileña hasta tango. “No la paso mal”, dice.

Cuestión de familia

En 1973 se casó con Laura Beatriz García, de la que siente muy enamorado y con la que comparten cuatro hijos. “Sebastián se recibió de periodista deportivo, Julián de diseñador grafico y Juan Facundo me empezó a ayudar y trabaja en Diario de Cuyo. Los dos han hecho televisión, Sebastián hizo un programa del Mozarteum  y Juan Facundo uno periodístico. Lisandro quizá sea el que tiene más experiencia, desde los guerrilleros de Colombia, y los rituales en Bolivia, o en la india, donde se casó,  hasta programas como Policías en acción o videos musicales de artistas importantes. Dirigió la cámara de la última Fiesta del Sol”, enumera el orgulloso padre.

¿Cómo es trabajar con los hijos? “Fue una cosa bastante natural, siempre hemos sido compañeros, todos hemos practicado tenis durante tantos años y con mi esposa los hemos acompañado a viajes. Se ha dado naturalmente y cada uno fue tomando sus alas”, dice.

“No es difícil trabajar en familia, se dividen roles, nunca fui tipo patrón con nadie, y en familia no se habla de trabajo. Nunca me enoje como patrón, mira que he tenido tensiones en el trabajo pero son peleas normales y se han dado con mis hijos como un miembro más del equipo de trabajo”, asegura.

“Lo más difícil o lo mejor de laburar con mi viejo es justamente lo mismo, no hay temas que no se puedan hablar con él, tiene una inmensidad de conocimientos,  es como si hubiera estado en todos los temas y con todas las personas del mundo”, analiza Sebastián. Coincide Facundo: “Lo más difícil y lo mejor son cuestiones que están muy relacionadas. Tiene una memoria envidiable y es una de las personas más inteligentes que conozco, por eso tratar de entregar una información acorde a las exigencias que plantea me hace que trate de no cometer un error grosero, porque no te deja pasar una”.

“¿Si me abre puertas ser hijo de Olivera? más que eso, es que nunca me las cerró”, asegura el menor, mientras que para Sebastián “claro que el apellido Olivera me abrió puertas, se me hizo todo muy fácil en los comienzos”.

Esta es la reflexión del padre: “yo no tuve nadie que me abriera caminos. Creo que no me he portado mal con nadie. Yo la verdad que tuve más oportunidades de las que esperaba. Ellos tendrán muchas más y podrán trabajar para Japón desde acá, lo que no era posible en mis épocas. El que estaría más orgulloso sería mi padre, que siempre decía lo de hacerse del buen nombre pero no fue nunca lo mío. Si pudiera dejarles mucha plata sería mejor”, concluye con gracia Ricardo.