conmovedores relatos

Hermanos del fuego: historias que marcaron a bomberos sanjuaninos

En su día, dos representantes de los Bomberos Voluntarios de la provincia celebraron la fecha, recordaron los episodios dramáticos que vivieron y contaron por qué eligieron cumplir con esa noble tarea.
martes, 2 de junio de 2020 · 17:53

Sin recibir nada a cambio, hay quienes ponen en riesgo su propia vida para salvar la de otros y para evitar mayores desastres. Esos son los Bomberos Voluntarios que este 2 de junio celebran su día y por ello dos representes de los cuarteles de Pocito y de Chimbas recordaron aquellas historias que los marcaron -nunca mejor dicho- a fuego y contaron la razón por la que se convirtieron en luchadores contra las llamas. 

Agustín Moya es el jefe de los Bomberos Voluntarios del departamento del Sur que de niño soñó con ser un héroe y de grande encontró el camino del voluntariado que lo condujo al lugar que ocupa hoy desde hace unos 15 años. "Cuando uno es un nene creo que el héroe más original que pueden tener es un bombero. Yo vivía cerca del cuartel de bomberos de la Capital y pasaba y veía los camiones. Siempre me llamó la atención, por lo que más grandes descubrí la vocación", señaló. 

Si bien reconoce que el trayecto no fue sencillo, pues más de una vez se le cruzó por la cabeza 'colgar los guantes', una fuerza mayor actuó para que continuara y esa fue su familia, su soporte. "El esfuerzo que uno hace es mucho, pero si la familia no te apoya es muy complicado, muy cuesta arriba", aseguró. 

Del mismo modo, el otro protagonista que cuenta su historia Sergio Darío Cuello, jefe del cuartel chimbero, destaca el respaldo de los suyos es fundamental para lanzarse a la aventura de combatir contra el fuego y los estragos que genera. En su caso, su papá -Juan Emilio Cuello, fundador de la entidad- fue quien lo motivó para seguir sus pasos. "Era un rebelde sin causa de chico, pero fue acompañar el proyecto de mi padre lo que hoy me hace estar acá desde hace 19 años", contó. 

Cuartel de Bomberos Voluntarios de Pocito 

Tanto uno como otro, vivieron diversas experiencias de las que aprendieron. Ambos coinciden que ver la muerte tan de cerca es sin dudas de lo más traumático que atravesaron, sobre todo si se trata de un fallecimiento de un menor.

Para Moya, haber asistido al siniestro vial ocurrido en 2019 en el que un nene que  perdió la vida después de ser atropellado - bajó del colectivo y cruzó calle Mendoza sin mirar- fue duro. "Estuve mal muchos días después de eso. Ver las zapatillas y la mochila de ese chico que volvía de la escuela me conmovió. Ese día se me corrían las lágrimas mientras trabajaba (apagando el fuego del auto que lo chocó)", confesó. 

Bomberos Voluntarios de Pocito 

Por su parte, Cuello admitió que lo más fuerte que le tocó enfrentar fue un incendio en Marquesado hace unos años atrás. "Fue en un asentamiento donde falleció una niña de 6 años. Encontrarla sin signos vitales después del paso de las llamas fue terrible. Eso verdaderamente me marcó. Esas cosas te hacen reflexionar y te ayudan a ver las cosas de una manera distinta", afirmó. 

Como Moya considera a sus compañeros, hermanos del fuego, reconoce que la tarea en equipo es la clave en situaciones límite. Afrontar momentos difíciles los hace más fuertes y los convierte en familia, pese a los dramas que ineludiblemente deben imponerse. "Siempre vamos a llegar tarde. Muchas veces te da bronca no poder haber sido más útil o haber impedido que tanto daño se propague, pero es lo que nos toca", indicó Cuello.  

De festejo. Los bomberos de Chimbas

"Muchas veces sucede que las gente se enoja con nosotros, que nos insulta porque no llegamos a tiempo pero la reacción que tenemos es la de comprender la situación. No tenemos la culpa y lo tenemos claro. Uno lo hace para ayudar al otro", destaca Moya en referencia al confort que les provoca su labor al final del día. 

El agradecimiento es quizás una de las bases del trabajo que realiza, sostuvieron. "Si fueran todas pálidas, no creo que uno aguantaría. Los niños te piden hasta autógrafos, es algo muy lindo. Te hacen dibujos y te reconocen a su manera tu esfuerzo, como si fuéramos héroes de carne y hueso. Uno no se las cree pero sirve como recompensa", agrega Moya.   

Bomberos Voluntarios de Chimbas

"Algunos fuimos descubriendo la vocación con el tiempo y fue el agradecimiento de la gente lo que nos hizo seguir adelante a pesar de los malos momentos que vivimos en las tragedias. Por eso permanecemos en esto y lo seguiremos estando hasta que el cuerpo no aguante más. De algún modo encontraremos la forma de acompañar", cerró Cuelo.  

 

       

 

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