Historias del Crimen

La pelea de dos hermanos y un final trágico en Villa La Puñalada

El hecho se registró hace 20 años en ese popular barrio de la Capital sanjuanina. Ambos se enfrentaron de una manera encarnizada hasta que uno de ellos acabó con la vida del otro.
domingo, 16 de agosto de 2020 · 10:53

¿Qué problema tan grave existía entre ellos como para acabar de esa manera? ¿O sólo fue una discusión de borrachos? Ya pasaron 20 años, pero esas preguntas todavía resuenan en la Villa La Puñalada, donde una noche de mayo dos hermanos se trenzaron en una encarnizada pelea que tuvo un final fatal con uno de ellos asesinado de un cuchillazo.

La historia cuenta la tragedia de una familia de apellido Cortez en una humilde vivienda de la calle Scalabrini Ortiz del barrio Ferroviario, más conocida como Villa La Puñalada, en la Capital sanjuanina. Hay quienes decían, en aquel momento, que un día esos hermanos iban a terminar mal. Un vecino declaró que era habitual que los domingos se pelearan entre hermanos, incluso con el padre, a consecuencia de que bebían mucho en esa casa, según consta en el expediente judicial.

El domingo 7 de mayo del 2000 no fue la excepción. Los Cortez se reunieron a almorzar en familia. El dueño de casa, sus tres hijos varones, dos de sus nueras y nietos. Bebieron toda la tarde. Alejandro Ariel Cortez, apodado “El Flaco” de 26 años, y su hermano Diego Gastón “El Chiqui”, de 23, después la siguieron al costado de una cancha de fútbol y más tarde en la puerta del viejo club de bochas El Porvenir, a la vuelta de su domicilio. Mientras tanto su padre, Jorge Cortez, jugaba a las bochas dentro de ese predio.

La pelea

Nunca trascendió qué pasó realmente en ese encuentro de amigos, que de un momento a otro Alejandro y Diego comenzaron a discutir. Según los comentarios, las diferencias entre ellos venían por la preferencia que había entre los dos hermanos dentro de la familia. Lo cierto es que el alcohol que tenían encima calentó peor los ánimos y los insultos y amenazas se transformaron en golpes de puño y patadas. Las versiones señalaban también que el mayor hasta le lanzó un ladrillo a su hermano menor. Fue tal el alboroto, que tuvo que intervenir el padre para separarlos. Los dos jóvenes no eran chicos tranquilos, tenían antecedentes penales. Es más, Diego estaba cumpliendo la condicional a raíz de una condena por robo a mano armada.

La víctima. Este era Alejandro Ariel Cortez.

Jorge Cortez se enojó tanto, que ordenó a sus hijos que se marcharan a la casa. Cada uno por su lado regresó, pero el problema no quedó ahí. A los dos no se les fue la bronca y continuaron provocándose hasta que otra vez se trenzaron en el patio delantero de la vivienda. Otro de los hermanos, Fernando, se metió en el medio y casi recibió un puntazo que largó Diego contra Alejandro. Ese cuchillazo igual llegó a dar en el rostro de este último, que salió lastimado.

De nuevo consiguieron separarlos y Alejandro se metió a su pieza para tratar de curarse la herida. Pero al mirarse al espejo, se enfureció más aún y salió de nuevo dispuesto a enfrentar a su hermano que todavía continuaba en el patio delantero de la propiedad.

Caminó enceguecido hacia la parte delantera de la casa con intenciones de tomar a golpes a Diego, pero éste lo vio hecho una fiera y alcanzó a cruzar la puerta de rejas de la entrada y la cerró para impedirle el paso. Pero no se intimó. Al contrario, Diego volvió sobre sus pasos y por arriba de las rejas le tiró otro cuchillazo a Alejandro. Y no le erró la estocada. El puntazo ingresó a altura del corazón y fue más que suficiente para dejar malherido a su hermano mayor.

Eran las 20 del domingo 7 de mayo cuando los gritos del resto de los integrantes de la familia, asustaron a los vecinos que salieron a la calle a ver qué pasaba. Ahí se encontraron con Alejandro “El Flaco” Cortez tendido en el piso y uno de sus familiares abrazándolo, mientras pedían auxilio.

Un vecino paró un remis. El propio chofer luego declaró en la causa que primero no quiso llevarlos, pero Jorge Castro y otro de sus hijos golpearon el auto hasta que tuvo que ceder. Así fue que cargaron en el coche a “El Flaco” Cortez, que ya se encontraba inconsciente, y partieron rumbo al servicio de urgencias del Hospital Guillermo Rawson. A los minutos llegaron al nosocomio, pero era tarde. Alejandro Ariel Cortez estaba muerto producto de ese puntazo en el pecho.

El esclarecimiento

Los policías tomaron conocimiento del crimen y de inmediato se trasladaron a la Villa La Puñalada. Para entonces, Jorge Cortez había regresado a su casa y se encerró con su familia. Cuando arribaron los uniformados, no quisieron abrirles la puerta. Es que todos estaban destrozados y adentro todo era puro llanto.

Más tarde, los policías de la Seccional 4ta y la Brigada de Investigaciones ingresaron con orden judicial a la vivienda y tomaron nota de cómo se habían dado los hechos en medio de una pelea familiar, aunque no estaba claro quién era el autor del mortal puntazo. El entonces juez Leopoldo Zavalla Pringles se hizo presente y dispuso que trasladaran a todos los hombres de la casa a la comisaría para aclarar lo sucedido.

El condenado. Diego Gastón Cortez.

Jorge Cortez pidió hablar con el magistrado y le dijo: “doctor, yo maté a mi hijo”, buscando auto incriminarse. Diego, que también estaba allí, no decía nada. Viendo que iban a llevar presos a su padre y a su otro hermano, interrumpió a todos y expresó: “si quieren que me haga cargo (por el crimen), me hago cargo”. Esa noche, él y su padre terminaron alojados en la comisaría como imputados del crimen.

A los días, liberaron a Jorge Cortez. La declaración de su otro hijo, Fernando, fue fundamental para echar luz sobre lo ocurrido. El joven contó que todo se desencadenó por una pelea entre sus hermanos Alejandro y Diego, pero no presenció el instante en que éste último hirió mortalmente a su otro hermano. Otros testigos declararon que vieron la pelea entre los jóvenes. Diego sabía que había sido él, de modo que confesó el crimen durante la indagatoria. Eso sí, relató que estaba muy alcoholizado y que fue verdad que se agredieron mutuamente, pero a consecuencia de que Alejandro lo agredió primero. También aclaró que no recordaba el momento en que le clavó ese cuchillazo en el pecho.

El juicio contra Diego Gastón Cortez se concretó a fines de marzo de 2001 en la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional. Hay quienes intentaron favorecer al joven acusado tratando de responsabilizar del incidente a la víctima o afirmando que estaba muy borracho. La defensa resaltó esos puntos como parte de su estrategia, en su supuesto estado de inconsciencia por su ebriedad o que se defendió ante el ataque del otro. La fiscal Alicia Esquivel, por su parte, pidió 13 años de prisión.

El 9 de abril de abril de ese año, los jueces Juan Carlos Peluc Noguera, Félix Herrero Martín y José Atenágoras Vega dieron su veredicto. Condenaron a 11 años de cárcel a Diego Gastón Cortez por el delito de homicidio simple. Dentro de esa pena se le unificaron los 6 años de prisión que recibió en marzo de 1996 por robo de automotor agravado por el uso de arma de fuego. El muchacho, que en ese momento tenía 24 años, cumplió su castigo en el penal de Chimbas. En la actualidad, de vez en cuando se lo ve por la Villa La Puñalada.

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