Historias del crimen

Malos vecinos: el asesinato a tiros en Desamparados que no tuvo condena

La disputa entre dos hombres por un terreno desató fuertes discusiones y peleas. Una noche de 1967 se encontraron por casualidad en los fondos y uno terminó muerto.
domingo, 5 de julio de 2020 · 09:15

Dicen que los parientes y los vecinos no se eligen. Lo mismo habrán pensado esos dos hombres que compartían terrenos colindantes en la zona de Desamparados. Dos vecinos que nunca llegaron congeniar y cuyas disputas fueron metiéndolos en una espiral de violencia que no se detuvo hasta que, una noche de 1967, uno mató a balazos al otro.

El crimen del callejón Amable Jones es uno de esos casos testigos en que la intolerancia y las peleas entre vecinos nunca llevan a buen puerto. Quien lo comprobó, lamentablemente con su vida, fue José Marcelo Esbry, de 40 años. También Alberto Belisario Jofré, su vecino y archienemigo, que fue preso por el asesinato, aunque después se salvó de la condena.

Seguramente maldijeron mil veces haberse conocido en el viejo callejón Amable Jones, cerca de avenida Libertador, en la populosa zona sanjuanina de Desamparados. El destino quiso que fuesen vecinos y litigantes entre sí a raíz de la disputa de un pedazo de terreno. Jofré, en ese entonces, era un joven policía de 25 años y vivía con la pareja en una propiedad que Esbry reclamaba como suya. Existía una demanda judicial de por medio impulsada por éste último para desalojar al policía del lote, según la causa judicial.

En el expediente judicial se lo describía a Esbry como una persona complicada, un busca pleitos conocido en los pasillos de tribunales. Textualmente se señalaba que “pese a no tener título que lo habilitara, era un áspero y habitual litigante que, por sus reacciones desmedidas, ocasionaba incidentes en los estrados en donde actuaba…menciones estas que resultan incontrastables, ya que ha sido de público conocimiento y que mostraban a Esbry como un enemigo peligroso en cualquier terreno”. Los registros judiciales así lo demostraban. “Desde 1958 y 1967, fue procesado por usurpación de autoridad, desacato a la autoridad, desacato con intervención de la Justicia Federal, desacato con intervención del juez de Jáchal, usurpación y hurto”, señala un documento judicial.

Irreconciliables

El conflicto entre Esbry y Jofré tuvo distintos episodios, desde simples discusiones a agresiones verbales y peleas a golpes de puño que terminaron con denuncias cruzadas en la Seccional 4ta. Una nota periodística señala que días antes de la fatídica noche, se había agredido mutuamente. Es decir, todo parecía presagiar que los problemas entre estos dos vecinos de Desamparados iban a terminar mal.

Los policías de la Seccional 4ta intervinieron por los conflictivos entre los vecinos.

Y eso mismo sucedió la noche del 28 de octubre de 1967. Quizás ni ellos buscaron ni imaginaron ese confuso y violento encuentro entre las 23 y las 24 horas de ese día en el fondo de sus propiedades. Supuestamente escucharon ruidos en la parte trasera de sus propiedades. Esbry salió, dio una vuelta alrededor de su casa y caminó hacia unos parrales del fondo sospechando que podían ser ladrones. Jofré hizo lo mismo, pensando también que merodeaban desconocidos, pero llevó su pistola Ballester Molina calibre 45 y una linterna.

El destino se confabuló para que los dos vecinos se encontraran en los fondos bajo la luz de la luna. Y como la bronca entre ellos era inocultable, volvieron a tener otro encontronazo. No se sabe a ciencia cierta qué se dijeron o qué pasó. Según un artículo de Diario de Cuyo, la mujer de Esbry aseguró que éste grito “quién anda allí” y del otro lado se escuchó la voz de su vecino, el policía Jofré, que respondió: “a vos te andamos buscando”. La versión que dio este último fue que, al verlo, Esbry caminó en su dirección largando insultos y amenazas. El agente de Policía declaró que trató de intimidarlo y frenarlo efectuando un disparo al aire, pero su vecino no se frenó y avanzó con más furia contra él. Según el policía, no tuvo más alternativa.

Desenlace fatal

Esa noche se escucharon tres detonaciones. Dos de esos disparos fueron directo al cuerpo de José Marcelo Esbry. Uno de los balazos le pegó en el pecho y el otro cerca del cuello, con eso cayó moribundo y no se levantó más. Los gritos de la mujer de Esbry alertaron a los vecinos, que no sabían qué sucedía. Para entonces, el hombre ya estaba muerto. A los minutos llegaron los uniformados de la Seccional 4ta y un equipo médico, que constataron el fallecimiento del mayor de los hombres. El agente Jofré fue detenido junto a su hermano, que se encontraba en su casa.

La disputa de los vecinos acabó en un sangriento episodio, con Esbry muerto y Jofré preso. Si bien el hecho fue calificado como homicidio simple y tres años más tarde el policía fue llevado a juicio, el resultado de la sentencia no fue el esperado para la familia del difunto.

El fiscal pidió una dura pena, la de 20 años de prisión para el agente. Por el contrario, el juez dio la razón a Jofré o por lo menos tomó por cierta su versión de que disparó para defenderse de la agresión de Esbry. En el dictamen que se conoció el 20 de febrero de 1970, citó como parte de sus fundamentos los antecedentes del fallecido y destacó que era un violento. Así, entendió que fue la víctima quien atacó a Jofré y que éste, ante esa agresión injustificada, respondió con su arma para resguardar su integridad física. En síntesis, argumentó que actuó en legítima defensa y lo absolvió de culpa y cargo a Alberto Belisario Jofré.

Comentarios