Aniversario

A 24 años de la desaparición de María Rosa, el crimen que conmocionó a San Juan y sigue impune

Se trata del asesinato de María Rosa Pacheco de Balmaceda, la psicóloga sanjuanina desaparecida el 2 de junio de 1996. Tres años después hallaron su cráneo y oficializaron su muerte.
martes, 2 de junio de 2020 · 23:17

Este jueves 2 de junio se cumplió un aniversario más de uno de los casos policiales que conmoción a los sanjuaninos y que aún la Justicia no logra desentrañar. Precisamente un día como hoy, pero hace 24 años, desaparecía la psicóloga sanjuanina María Rosa Pacheco de Balmaceda y comenzaba así el enigma detrás de un terrible crimen que permanece impune.

La última vez que vieron a María Rosa Pacheco de Balmaceda fue alrededor de las 23 del 2 de junio de 1996, cuando salió del ex Sanatorio Almirante Brown en la esquina céntrica de Mendoza y General Paz. La psicóloga había estado cuidando a su madre gravemente enferma y supuestamente se dirigía a su casa. De nada hay certeza, incluso, las noticias de ese entonces afirmaban que ni siquiera la vieron salir del nosocomio. Lo cierto es que nunca llegó a su domicilio.

El 22 de julio de 1999, una llamada anónima al estudio de Canal 8 San Juan alertó a los medios -y a la Policía- de la aparición de una cabeza en El Villicum, Albardón. Los investigadores policiales constataron el hallazgo de algunos restos óseos y posteriormente los forenses confirmaron que ese cráneo pertenecía a María Rosa Pacheco.

A los tres días de encontrar el cráneo, dieron con el auto Renault 19 de la psicóloga. Estaba completamente incendiado, sin sus cuatro cubiertas y en el camino que une el Dique de Ullum con Albardón. La investigación de estos hechos y del crimen en sí, tuvo importantes cuestionamientos.

En primera instancia, la Justicia local detuvo al marido de la psicóloga, el ingeniero Juan José Balmaceda, y al hermano de éste, Jorge Balmaceda. Incluso, fueron procesados por el homicidio y llevados a juicio. Sin embargo, el 25 de septiembre de 1999, el tribunal de la Sala Tercera de la Cámara Penal los absolvió por falta de pruebas.

Los camaristas entendieron que una gran cantidad de testigos -algunos policías y peritos- habían incurrido en el delito de falso testimonio. Enviaron nuevamente la causa al juzgado penal de turno: el Primero de Instrucción. La idea era investigar a esos testigos pero todo quedó en la nada.

La versión familiar

Hace unos años Irma Balmaceda, cuñada de Pacheco, charló con TIEMPO DE SAN JUAN y dijo que este crimen "nunca se investigó porque los policías falsearon la información". En cuanto a los motivos que sostienen su tesis, la mujer explicó que eso ocurrió "porque había poder de por medio ya que -María Rosa- trabajaba en el Ministerio de Educación, en un programa millonario internacional y, en su actividad privada, con personas vinculadas a la droga".

Cabe recordar que, tal como lo describe Tiempo de San Juan en la nota antes mencionada, la psicóloga asesinada trabajaba en el programa PRISE (Programa de Inversión en el Sector Educativo). Integraba un equipo que aprobaba o no las reformas a las escuelas. Era una línea de crédito millonaria (3,9 millones de dólares para San Juan en ese momento) que financiaba el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En las tardes, María Rosa ejercía en el Centro Camino, por entonces el único centro de rehabilitación para adictos a las drogas.

Nunca quedó claro si la mujer destapó alguna olla que para los funcionarios de la época era un perjuicio o qué motivó a los asesinos a semejante homicidio. Lo cierto es que se trató de uno de los crímenes más enigmáticos de San Juan y que, hasta ahora, genera preguntas que, probablemente, nunca serán respondidas.

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