Fútbol

Los Mallea: una historia atravesada por una camiseta

En 1980 Roberto Mallea fue citado por César Luis Menotti a la Selección Mayor. Ahora su hijo fue convocado al plantel que dirige Pablo Aimar. De padre a hijo, con la “albiceleste” como herencia.
jueves, 24 de septiembre de 2020 · 22:50

El fútbol es una pasión que se transmite de generación en generación. En el caso de los Mallea, el talento también. Por eso son protagonistas del único caso en San Juan de padre e hijo convocados a la Selección Argentina: Roberto hace 40 años y cuando César Luis Menotti era el DT; y ahora su hijo Nicolás, con 16 años y con Pablo Aimar como entrenador. Una historia atravesada por una camiseta, la “albiceleste”.

En la casa de los Mallea se respira fútbol las 24 horas del día. Roberto además de ser fiscal correccional, sigue ligado a la redonda como presidente del Club Atlético de la Juventud Alianza. Y sus hijos siguen sus pasos: Nico juega en las inferiores de San Lorenzo, y su hermano mayor, Facundo, integra un selectivo de 17 promesas de San Martín. Aunque hay pandemia y la pelota está parada en San Juan –salvo en el Verdinegro- siempre hay una excusa perfecta para charlar de fútbol en la familia. Y esta semana no fue la excepción.

La noticia de la convocatoria de Nicolás revolucionó el hogar, también el club “lechuzo”, de donde surgió y gritó campeón en las categorías menores. También hizo remover recuerdos en el funcionario del Poder Judicial, quien ya vivió la experiencia que atraviesa su hijo hoy: recibir el llamado para ser parte de la selección nacional. Claro, en épocas y contextos muy distintos.

“A mí me llegó un telegrama, a él le avisaron desde el club (San Lorenzo). Pero sí, es una especie de deja vu. El hecho de entrenar con la Selección ya es un orgullo, además de todo lo que rodea esa situación como las concentraciones y la ropa que te dan. Es un lujo, más en un país donde hay miles y miles de futbolistas, y que lo miren a uno es importante”, expresa Roberto, ante la mirada de su hijo.

Mallea fue citado en 1980, cuando era defensor de Alianza, el club que hoy preside. En aquella oportunidad fue Menotti quien lo observó en un amistoso en Mendoza y no dudó en convocarlo para el preolímpico. “Estuve entrenado en Tucumán y jugué algunos amistosos. Pero unos días antes de viajar a los Juegos Olímpicos de Rusia, la Cancillería argentina recomendó no viajar”, cuenta “Roquiño”. Un paso fugaz pero inolvidable. 

Hoy su hijo vive esas mismas emociones que sintió hace 40 años. Nico fue notificado por dirigentes del Ciclón sobre su convocatoria a la Selección Sub-17 que dirige Aimar. Aunque los entrenamientos están paralizados por la emergencia sanitaria, los chicos comenzarán a tener charlas vía zoom con el cuerpo técnico “albiceleste”. Un sueño que ya se vive y se disfruta.

“Es algo increíble, un sueño para mí. Aimar no es un entrenador cualquiera, es un plus que te entrene él. Pero esto recién empieza. Sé que para lograr lo que uno quiere hay que hacer sacrificios, y es lo que voy a hacer. Todo llega”, asegura el joven delantero.

Alianza, la otra camiseta que también comparten padre e hijo.

Ambos viven el fútbol con gran pasión. Por eso las charlas entre los dos son interminables, como también los consejos. Nico dice que escucha siempre a su papá y le agradece por acompañarlo en el camino del deporte, y su padre le insiste en no bajar los brazos. “Espero que lo aproveche al máximo y lo disfrute. Es un pasito importante el de ahora, pero falta. Le queda por subir una escalera más pesada. Está en él que siga y no se las crea, y sobre todo en que no baje los brazos”, cierra Roberto Mallea.

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